Hola Taipei!

No me han hecho falta ni tres días para enamorarme de Taipei! Aunque sospecho que me enamoraré más de una vez a lo largo de este año 😛

Llegamos el viernes por la noche, más o menos todos a la misma hora. Aunque por supuesto yo fui la única a la que le tocó aterrizar en otra terminal diferente. Iba tan empanada que me costó comprender por qué en mis pantallas no aparecía ninguno de los vuelos de mis amiguitos!

Check-in en el hostal ”The dreaming dragon’. Un lugar que se llame el dragón soñador merece cuanto menos una visita. El lugar era…curioso, por llamarlo de alguna manera. Una comuna hippie donde no me habría extrañado encontrarme a todos fumando marihuana en amor y compañía.

Nos aseamos y cambiamos en un momento y a la fiesta en la azotea de Robert, donde nos recibieron con los brazos abiertos. Y la botella. Quiero creer que la culpa de aquella noche la tuvo aquél primer chupito de tequila (porque el último no lo recuerdo, como muy bien apuntaron Cifu y Robert :P).

Acabamos en un sitio que se llamaba Roxy 99 (creo). El sitio estaba bien, la cerveza entraba estupendamente, y el momento cumbre de la noche fue cuando sonó ESTO. Escuchar a los Gipsy Kings en Taipei no tiene precio. Pero escucharlo dos veces, dos días diferentes, en dos bares distintos me parece ya la hostia!

Conocimos a un belga y a dos taiwanesas muy simpáticas cuyos nombres ni recuerdo ni sabría pronunciar aunque lo hiciese. La gente muy amable en general.

Al día siguiente, 2 horitas de sueño y arriba. Fuimos a Jioufen, un pequeño pueblo en la montaña como a 1 hora (CREO) de Taipei. Templos, una mina, la casa del té, la montaña, el mercado… todo muy auténtico y con muchísimo encanto la verdad.

Las vías que iban a la antigua mina

Todo el mundo puede ver el parecido ¿verdad?

 

El té en la montaña con vistas al mar, impresionante. A los que me conocéis no hace falta que os diga que normalmente me cuesta un poco relajarme… Pues va a ser que lo único que me hacía falta era Jioufen!

El Domingo tocó turisteo por Taipei, incluidos el Taipei 101 y  una subida a la montaña Nangang a ver las vistas de la ciudad donde, por supuesto, fui atacada vilmente por todos los mosquitos de la zona. Estoy esperando a ver qué enfermedades me han transmitido, que parece que eso de pillarlo todo me gusta mucho últimamente.

Lo estupendo del Taipei 101, lo que a Cifu a mí nos encantó y queremos patentar sin duda alguna y hacernos ricos en España, fue la cerveza con helado. De vainilla. Como lo leéis. Un vaso de cerveza con una enorme bola de helado dentro y una cuchara para que te las apañes como puedas.

Hay diversas teorías sobre la necesidad de los hielos en la cerveza. La más aclamada es la de 'para dar más asco, simplemente'

Por la noche tocaba Night Market. Las malas lenguas decían que ahí se podía probar la carne de serpiente. Doy fé de ello. También se puede beber sangre de serpiente… y el caso es que no está mala! A lo que ya no me atreví fue a probar la bilis y el veneno. Llamadme rara ¬¬

Y eso es todo por el momento, ya os iré manteniendo Informados!

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1 comentario »

  1. Menudo resumen de este genial fin de semana! 🙂
    Y te confirmo, el lugar se llama Roxy 99!


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