Archive for noviembre, 2010

Canto a la lluvia

Cuando uno empieza a pensar que no hay nada que los chinos puedan hacer para sorprenderte…  entonces ocurre.

Como ya comenté, el día 12 de Noviembre inauguraron los Juegos Asiáticos en Guangzhou.

Durante los 15 días que ha durado el evento, ha hecho un tiempo de la hostia. La lluvia ha brillado por su ausencia.  ¿Coincidencia?

Pues no. Cuando a los chinos les parece…’inoportuno’ que se ponga a llover, lanzan unos cuantos cohetes con noséquéproducto químico…y adiós nubes! Manipulan el clima a su antojo. En China Indra se quedaría sin trabajo…

Una amiga (sí, Eider, tú :P) me decía hoy que quiere unos pocos para sus vacaciones… Sólo necesitamos hacer un kit de bolsillo, patentarlo y hacernos de oro! Que en Bilbao hace mucha falta!

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…de cuando fuimos a Shenzhen

Ayer fuimos a Shenzhen

Shenzhen es una ciudad de China a la que se puede llegar en metro desde Hong Kong. Como ciudad no tiene nada especial, pero tiene la peculiaridad de albergar un centro comercial de fakes justo al pasar la frontera. Cinco plantas llenas de tienduchas de chinos que te gritan, te persiguen y te agarran del brazo con tal de venderte algo.

Nuestro plan era pasar el rato allí…algunos incluso tenían una lista de ropa y complementos que querían conseguir. Los que ya tenían más experiencia en el tema se abstuvieron de explicar que es imposible, que por más que lo intentes, nada más llegar entras en una espiral de la que no puedes salir y en un momento dado acabas, confundido, mirando al infinito sin saber qué hongkones haces ahí ni cómo hongkones has llegado.

‘Missy missy!!! Good handbags, high quality, come with me’

No les puedes ni mirar, ni decir un simple ‘NO’, porque para ellos eso significa que ya has entrado al juego y no pararán de perseguirte hasta que flaquees…y entonces te arrastrarán sin darte cuenta a su tienducha, te sacarán un catálogo de 8kg y estarás pasando página tras página pidiendo que te traigan para ver 8 bolsos, 10 carteras, 13 bufandas… Y todavía te parecerá poco.

Porque ellos no tienen los fakes de ‘calidad’ en la tienda. Tienen toda la bazura (como diría María) a la vista, de forma que si hay una redada, la policía sea todo lo que encuentre. Me parece la leche. Un centro comercial de 5 plantas LLENAS de falsificaciones, conocido precisamente por eso, a donde van miles y miles de personas específicamente a comprarlas… Y todavía se molestan en hacer redadas. Y encima redadas fake, porque que se dejen ‘engañar’ por la bazura de los escaparates en un sitio como este, es de coña.

Bueno, una vez te han traído tus 8 bolsos, las 10 carteras y 13 bufandas…y has decidido qué de todo eso quieres comprar, viene el momento del regateo. ODIO el regateo.

De primeras te piden un precio desorbitado. Todo es ‘leather, leather’ para ellos…y si me apuras, también ‘hand made’.

La manera más fácil es ponerle un precio algo más bajo de lo que tú pagarías y cuando se ría y te diga ‘no joking prices please’, marcharte.  Eso te ahorrará un rato de tira y afloja con el chino de los hongkones. El chino te perseguirá, da igual cuánto corras… Ellos son pequeños, corren más.

Peléate con el chino todo lo que las ganas te lo permitan…y si tienes suerte, y lo consigues a un precio que tú consideras razonable…enhorabuena, ya eres el feliz propietario de un fake. Seguramente se te rompa en dos meses, pero eso ya es otro tema!

Para terminar… aquí TODO es fake. Tienen hasta un supermercado fake. Y esto es lo que pasa cuando quieres comprar unos Ferrero Rocher…

Dicen que el tiempo vuela…

Las dos últimas semanas han sido un poco caóticas. Tras un fin de semana en Shenzhen, primer contacto con la ‘real China’, tocaba semanita de trabajo complicada en Guangzhou.

Es posible que hayáis escuchado hablar de Guangzhou últimamente… el viernes 12 de Noviembre se inauguraron los Asian Games allí. No conozco la ciudad el resto del tiempo, pero al menos en la zona del distrito financiero aquello no tenía mucho que envidiar a un Hong Kong de noche. En un par de años han levantado edificios y construido pavimento donde hace 6 meses todo era barro. A simple vista todo eran edificios iluminados, terminados, imponentes y perfectos. Hasta que me enteré que algunos de ellos no estaban siquiera terminados por dentro. Para que no hiciese ‘feo’, finiquitaron la fachada y la llenaron de luces…dejando el interior hueco y sin construir. China style!!!

Por no hablar de la macroseguridad por todas partes. Controles de seguridad a la entrada del metro por donde debías meter tu bolso, maleta o lo que llevases. Imaginaos en hora punta la fiesta que se monta allí. Incluso en el hotel tenía que pasar por un detector de metales todos los santos días al entrar por la puerta principal.

Una mañana incluso vino una china muy amable a preguntarme a dónde iba, a qué hora volvería y si iba a desayunar o comer en el hotel. Su inglés no era muy bueno, aunque obviamente signifiticamente mejor que mi chino… pero al preguntarle por qué hongkones me lo preguntaba, creí entenderle ‘safety safety’.

Anyway, aquí fue mi primera vez. Sabía que iba a doler, me habían dicho que en un momento dado incluso me darían ganas de llorar y querría darme la vuelta y marcharme de allí…

No es para tanto. Recibí un masaje chino y me encantó. Pero claro, soy de Bilbao 😉

Por lo demás, la vuelta a Hong Kong, maravillosa. Diría que el momento clave fue al salir de la estación y ver el bosque de rascacielos, imponente, majestuoso, precioso… pero para qué mentir, en realidad cuando mi móvil hongkonés dejó de mostrar el ‘Roaming’ y pilló cobertura hongkonesa pensé ‘Home sweet home!!!’ 😉

Ah!!! Recordadme que incluya una entrada sobre el sistema médico aquí… no tiene desperdicio!

Por joder

Llevo un mes cogiendo el autobús todos los días para volver a casa al salir de trabajar.

Siempre me pregunté qué sentido tenían esas líneas pintadas en el suelo en la parada del autobús. Para hacer cola, vale.  Pero total, para cuatro personas que estamos, cuando llega nuestro autobús nos lanzamos a la puerta y ya.

Hasta hoy.

Hoy he salido un poco más tarde de la oficina. Los astros se han alineado y he tenido la suerte de salir a la misma hora que el resto de los habitantes de esta ciudad. Cuando he llegado a la parada del autobús la situación prometías.

Había 3 filas interminables de gente esperando. Ahí es cuando he descubierto que cada línea pintada en el suelo corresponde a la cola para UN autobús. A mí me vienen bien los 3 que paran.

Pero no podía ser, tenía que elegir UNA cola donde esperar. He decidido ponerme en la del medio.

Es Murphy, pingüinos, Murhpy!

Murphy ha querido que llegase primero el autobús de la izquierda. Como la cola es interminable, no puedo arriesgarme a dejar la mía, perder el sitio, saltarme la otra tan feliz y meterme en el autobús colándome a todos ellos. Tampoco entrar la última, porque el autobús va tan lleno que de hecho no entran todos.

Pero los hongkonitas están acostumbrados, no rechistan. Se quedan con su habitual cara de desorientados. Uno se echa un eructo. Pero eso es normal aquí.

Miro desesperada a mi derecha. Presiento que va a volver a ocurrir. He aprendido a reconocer a Murphy…  y efectivamente, LLEGÓ el autobús de la derecha. Misma situación. Misma desesperación.

Cuando por fin ha llegado MI autobús, el de la maldita línea de mierda pintada en el centro, ya estaba bastante segura de por qué existían esas líneas pintadas en el suelo.

POR JODER.